150 Aniversario de Henry Dunant
en Solferino: un hombre, una idea
"No me preocupa
el grito de los violentos corruptos, deshonestos o los sin ética, me preocupa
el silencio de los buenos" (Martin Luther King).
Por el licenciado
Ricardo Velázquez Sánchez- Delegado de Administración y Preparación en casos de
Desastres para el Cono Sur de
Buenos Aires, 4 de junio de 2009 (RENA). Henry Dunant nació en Ginebra el 8 de mayo de 1828 y murió en Heiden el 30 de octubre de 1910. Ambas ciudades suizas. Su padre
fue juez y su madre se dedicó a diversas actividades sociales en favor de los
menesterosos: enfermos, huérfanos, desvalidos, prisioneros, etc. lo que da como
resultado en Dunant una vasta formación humanitaria y
un sentimiento sincero por el dolor ajeno, por el desamparo y el infortunio.
En 1858 se vinculó a los negocios y fundó
Luego de reunir algún dinero de sus socios en Ginebra y
conociendo la ubicación de Napoleón III, Dunant se
dirige hacia Italia, con el objetivo de hablarle y lograr la concesión. Pero no
sabía que su destino cambiaría y que su objetivo original no se cumpliría
nunca. El 24 de junio de 1859, este ginebrino llegó a Solferino al norte de
Italia, cuando austriacos, franceses e italianos acababan de librar una
sangrienta batalla. Dunant presencia un horrible
espectáculo: 40 mil personas entre soldados y civiles yacían heridos,
mutilados, baleados, abandonados y la mayoría de los muertos sin posibilidad de
ser sepultados. Se llena de indignación y de piedad, y con los medios a su
alcance reúne algunos campesinos de los alrededores, para que le ayudaran a
socorrer a los heridos y enfermos: De ese noble gesto nace la idea de crear un
organismo humanitario.
Fue precisamente el abandono del que eran víctimas los
combatientes lo que llevó a este hombre hacia el nacimiento de lo que hoy en
día es el Movimiento Internacional de
El haber sido testigo de los horrores e inhumanidad de la
guerra no se borró de su mente. Dunant vuelve a
Ginebra angustiado por lo poco que había podido hacer en aquel campo de
batalla, se dedica a escribir un libro al que titula “Recuerdo de Solferino”,
un impresionante relato en el que, entre otras cosas, propone la creación en
todos los países, de grupos de socorro destinados a apoyar a las sanidades
militares de los ejércitos. También recomendó que las actividades de esas
sociedades fueran refrendadas por un Convenio Internacional. El libro,
publicado en 1862, es enviado a gobernantes, jerarcas de Estado y ciudadanos
europeos. La verdad y la experiencia de este libro son tan crudas y horrorizantes que hace que éstos tomen conciencia del
problema que impacta a quien lo lee.
La idea llega a manos de cuatro ciudadanos suizos (Gustavo Moynier, Luis Appia, Henry Dufour
y Theodore Maunoir) quienes integraban la “Sociedad
Ginebrina de Utilidad Pública” y se interesan en la idea de Dunant.
Los cinco forman el 17 de febrero de 1863, el Comité Internacional de Socorro a
los militares heridos, que después pasó a llamarse Comité Internacional de
El General Dufour influye en el
Gobierno Suizo y éste convoca a una Conferencia Diplomática en agosto del 1864,
en la que se firma el Primer Convenio de Ginebra, que entre otros aspectos
reconoce como neutrales las ambulancias y hospitales, el personal de éstos, los
servicios de sanidad militar, de administración, de transporte de heridos.
Establece que los militares heridos o enfermos, serán recogidos y cuidados, sea
cual fuere la nación a la que pertenezcan. El Primer Convenio también
estableció el signo de la cruz roja sobre fondo blanco para otorgar protección
al personal, como un homenaje al país de nacimiento de Dunant,
Suiza, invirtiendo los colores de su bandera.
Por ello este año se celebra a nivel mundial el 150 aniversario
de este suceso bélico del cual surge lo que actualmente se conoce como Derecho
Internacional Humanitario y lo que se ha convertido en uno de los Movimientos
Humanitarios más relevantes a nivel mundial: