“Ante el dengue…generar calma”
Por
Buenos Aires, 9 de abril de 2009 (RENA). El término
“catástrofe” hace referencia a un suceso crítico que altera el orden regular de
las cosas.
Hace alusión a una alteración en la vida social que altera
los vínculos de las personas que habitan un pueblo, una ciudad, un país. En ese
escenario se observan reacciones diversas: bronca, agresión, culpa y en
ocasiones, reacciones de negación ante el shock de la noticia, que en este caso
que nos ocupa, de no poder controlar la epidemia del dengue.
La situación de desastre se caracteriza por la emergencia
súbita e insólita, cuya repercusión psicosocial conviene observar en detalle ya
que coloca a toda la comunidad en una circunstancia de cambio agudo para el
cual, no estaba preparado.
Si hay equipos que trabajan sobre la problemática, tendrán
una tarea muy importante para dar un marco institucional sostenedor…y
contenedor. Una acción que contiene a la comunidad y al individuo ante las
epidemias, se convierte en un soporte esencial que se cristaliza en un trabajo
comunitario dirigido por expertos que pasa por momentos como: Análisis de la
posibilidad de casos (de dengue) en la comunidad; Diagnóstico comunitario;
Intervención y tratamiento y evaluación en cada etapa del trabajo.
Pero resulta imprescindible generar calma ¿Por qué?, porque
“la calma disminuye los riesgos”.
La calma, entendida como la actitud fundamental para que la
angustia ante la epidemia no altere la posibilidad de pensamiento y genere
respuestas positivas. Esa actitud debiera ser generada por medio de los equipos
de trabajo, a su vez contenidos con los medios adecuados para responder.
La gran pregunta: ¿Cómo se logra que la población mantenga
calma ante el riesgo de enfermar? Con información clara para evitar el rumor,
los corrillos, los mitos, el “me parece que”, o “me dijeron que”. Y debiera ser
una autoridad asignada para coordinar las tareas, quien debiera dar los
mensajes y allí referirse la comunidad y los informantes.
También que las personas vean las acciones concretas para
ser protegidos; reuniones en todos los ámbitos posibles de grupos de vecinos
para saber con claridad las medidas necesarias para disminuir los riesgos de
contraer esta enfermedad que ya está instalada en buena parte del país.
Resaltar que no son las personas las peligrosas, sino que lo
peligroso es el mosquito Aedes Aegyptis. Dar
información precisa a los medios de comunicación para que trasmitan más rápido
que el mosquito los mensajes, que en este caso puede ser un medio muy
importante para llegar fácilmente a la población con las medidas de prevención
y la actitud a tener ante la duda, la incertidumbre y los síntomas posibles.
Es cierto que en cada cultura los hechos tiene un
significado diferente y los equipos de trabajo tenemos que interpretar el
significado y la trascendencia de lo sucedido porque la incertidumbre y la
desinformación, no sirven y deben evitarse. Son iatrogénicas en cualquier plan
de Educación para
En estos aciagos días para la población argentina, es
importante incluir espacios de contención para los vecinos que van de la mano
de acciones claras y concretas de prevención y trabajo en terreno que de
soluciones.
La prevención, el descacharrado y la suficiente cantidad de
lugares de atención y medicamentos, para cubrir las necesidades, genera
tranquilidad y ofrece soluciones posibles ante de que se llegue a la
catástrofe.
Un ejemplo es válido para graficar lo que se puede hacer:
Cuando fue el primer brote en la provincia de Buenos Aires, estuve a cargo del
área de manejo de prevención y promoción de la salud, dirigida a niños y
adultos. Los más chicos recibieron técnicas especiales de abordaje (títeres,
canciones en los barrios)…los chicos fueron convenientemente formados y
terminaron colaborando en transmitir la calma.
Por ello, ante el dengue, generar calma.