“La sequía cambió la vida en el norte chaqueño”

 

Por la escribana Virginia C. Barbona, presidenta de la Comisión de Escribanos Noveles de la Provincia del Chaco.

 

Buenos Aires, 14 de septiembre de 2006 (RENA). El norte chaqueño sufre hoy una prolongada sequía que afecta a la región desde hace meses.

Si bien el intendente de Castelli, Leonardo Yulán, aseguró que desde el Gobierno enviaron unos 10.000 litros de agua para los habitantes del pueblo, también alertó por un grave problema sanitario, ya que algunas personas "consumen agua no apta".

La falta de agua trastocó la vida de todos, pero a la mayoría —un 70 por ciento de pobres— la empujó al límite de lo intolerable.

A 274 kilómetros de Resistencia, Juan José Castelli está ubicado en las puertas del monte El Impenetrable, y con los demás municipios de esta microregión se disputa el título de estar entre los más pobres del país. En la ciudad y su entorno viven 36 mil habitantes con desigualdades abismales a la hora, en este caso, de acceder al agua potable. Un 30 por ciento tiene conexión domiciliaria y paga el servicio. El 70 que resta la junta con baldes y bidones de canillas públicas o de tanques comunitarios ubicados en parajes alejados, donde criollos y tobas —como se presentan— comparten la pobreza extrema. Esta provisión es gratuita.

En la ciudad, o por lo menos en sus pocas calles de asfalto, el problema no se ve a simple vista. Sí está claro que este es un lugar olvidado por todos. Puertas adentro cada uno sabe cuánto cambió su vida en los últimos dos meses, cuando la falta de agua empezó a apretar. En principio, el trabajo principal pasó a ser cómo conseguirla. De los dos millones de litros diarios que distribuía la Cooperativa de Agua Potable, ahora reparte 700 mil, que llegan a las canillas de madrugada.

La cisterna de 60 mil litros todavía aguanta en el Hospital Güemes y en el sanatorio y geriátrico del doctor Alfredo Lázara Valdez se proveen de seis mil litros diarios que recogen en camión propio de una represa cercana. La potabilizan de forma casera pero para los pacientes y la cocina sólo usan agua mineral. Quizá una rareza para los bonaerenses, pero aquí la necesidad no disparó los precios. En el restaurante principal, el “Dionys”, cada plato vale lo que valía aunque ya están cocinando con agua envasada. Hasta ahora se arreglaban con las reservas del aljibe, como muchos de los vecinos que habitan casas antiguas.

Castelli aporta la mayor superficie de siembra algodonera del país. Pero en 2006 habrá que prescindir de su cosecha. Con el ganado no hay opción: o dejan morir a sus terneros flacos o los venden a bajo precio a compradores de otras provincias que en un par de meses les triplican el valor.

Cualquiera de estos trastornos es nada, nada, cuando el asfalto se deja atrás. En la escuela 102 del barrio Chacra 108, acaban de recibir de la Municipalidad 100 litros de agua mineral.

En el polvoriento barrio Quinta 65, la "Fundación Gotas de Amor" es casi un milagro. El pastor Enzo Ciano y su familia, logran que 32 chicos, derivados de la Justicia por maltratos de sus padres, conozcan otra cara de la infancia. A una infinidad de tareas, Enzo acaba de sumarle otra: que nadie se vaya sin agua de la cisterna comunitaria que está en su predio. Cuando el camión de la Municipalidad la llena a tope, una multitud descalza y desesperada se arremolina con baldes y bidones mugrientos.

Todo esto nos sensibiliza de sobremanera y por esta razón nos movilizamos para ayudar a nuestros hermanos.