La sociedad argentina ¿sabe cuanto influye la ciencia
en sus vidas?
Por el doctor Arnaldo Visintín. Investigador del CONICET, del Instituto de
Investigaciones Fisicoquímicas, Teóricas y Aplicadas de
Buenos Aires, 8 de noviembre de 2007 (RENA). Estudios de
campo publicados recientemente dan cuenta de los problemas de la gente para
entender la influencia de la ciencia en la vida cotidiana.
Esto es perfectamente entendible en el contexto de la
sociedad argentina, donde la necesidad impone soluciones inmediatas para
remediar problemas urgentes, tomándose con frecuencia el camino del menor
esfuerzo y adoptando modelos facilistas impuestos por
la globalización, alejados tanto de los objetivos a largo plazo como del alto
propósito de propender al bien común.
Por otro lado, los científicos se esfuerzan en mostrar sus
logros en los más diversos campos, destacándose en el plano internacional pero
sin tener en cuenta, en muchos de los casos, las diversas problemáticas
regionales.
Esta situación nos habla de una falta de voluntad política
para orientar las investigaciones hacia sectores prioritarios para la vida
nacional, que se beneficiarían con el desarrollo tecnológico y la apertura de
innumerables fuentes de trabajo.
Para ello se torna imprescindible comenzar con un relevamiento regional, a fin de establecer las
posibilidades inherentes a cada sector y la factibilidad del desarrollo de
tecnologías que beneficien a los propios actores y puedan ser exportadas a
otros países del hemisferio y del resto del mundo.
Tres áreas son las prioritarias:
1. Biotecnologia
2- Nanotecnología
3- Energía a partir de tecnologías alternativas
1- La biotecnología se aplica actualmente en sectores tan
diversos como la salud animal y humana, la agroalimentación, los suministros
industriales, la producción de energía y la protección del medio ambiente.
El desarrollo de la biotecnología aplicada a la sanidad
humana ha sido el más rápido, tanto en el campo de la terapéutica, como en el
diagnóstico de enfermedades. Dentro de los suministros industriales, el
desarrollo de las técnicas de fermentación, la utilización y diseño de nuevos biorreactores, conjuntamente con las técnicas de ingeniería
genética, han permitido la obtención de productos de gran interés económico
para la industria alimentaria, química y farmacéutica,
cuya preparación por síntesis química es más costosa y menos limpia desde el
punto de vista medioambiental.
Los principales productos en el mercado son antibióticos y
pépticos de interés terapéutico, aditivos alimentarios (aromas, saborizantes, colorantes, aminoácidos esenciales, etc.).
2- Mientras la nanotecnología está
en una etapa que podríamos calificar de pre-
competitiva con aplicaciones en la práctica limitadas, las nanopartículas,
en cambio, se están utilizando en un buen número de industrias para usos
electrónicos, magnéticos y optoelectrónicos,
biomédicos, farmacéuticos, cosméticos, energéticos, catalíticos y en la ciencia
de los materiales. Estos son pocos productos en los que la nanotecnología
es ya una realidad. Sin embargo, las aplicaciones a medio y largo plazo son
infinitas.
3-La energía, por su parte, es esencial para satisfacer las
necesidades básicas del hombre en forma de calor y electricidad. La
disponibilidad de los recursos energéticos es uno de los factores más
importantes en el desarrollo. A su vez, este desarrollo demanda la utilización
de ciertos tipos de energía y la disponibilidad de ese recurso; por eso, frente
a las crisis por agotamiento de los combustibles fósiles y el consiguiente
incremento de sus costos, así como los problemas medioambientales derivados de
su explotación, estamos asistiendo a un renacer de las energías renovables.
Entendemos por energía renovable a la que, administrada en
forma adecuada, puede explotarse ilimitadamente, ya que su cantidad disponible
no disminuye a medida que se aprovecha.
Como recurso energético, tal es el caso de la energía
eólica, la energía de la biomasa, la diferencia de temperaturas oceánicas y la
energía de las olas, que son inagotables, limpias y se pueden utilizar en el
mismo lugar en que se producen.
Si el país invierte en investigación y desarrollo en dichas
áreas, resolverá el angustiante problema de provisión de energía y permitirá el
despegue de nuevas tecnologías que producirán empleos con alto valor agregado.
Un ejemplo es Alemania, que en los últimos nueve años ha invertido mucho dinero en investigación y desarrollo de energías alternativas, entre ellas la eólica, y tiene el propósito de arribar al 2017 con un 50 por ciento de sus necesidades cubiertas por energía alternativa, tal cual se manifestó en el Congreso Internacional de Energía Eólica realizado en septiembre pasado en la ciudad de Mar del Plata.