Tiempos de pandemia
Por la licenciada en
Psicología, Maria Cristina Sáenz, experta en Apoyo
Psicosocial ante Emergencias y Desastres y miembro del Comité Ejecutivo de
World Association for Disaster and Emergency
Medicine (Wadem) durante el período 2007-2009
Buenos Aires, 24 de julio de 2009 (RENA). Un párrafo
extraído de “Crónicas de
Hoy, con el correr de la historia, los recursos para paliar
la situación de pandemia de Gripe A que vivimos, es cierto que han variado,
pero los sentimientos y las reacciones son las mismas.
Los efectos de las situaciones disruptivas (aparición de
gripe y desorden financiero y económico, más desorientación política e
inseguridad) son hoy visualizadas como catastróficas, producen un impacto que
conlleva una sintomatología variada, como toda crisis a resolver.
Todo dependerá de la vulnerabilidad de las personas, de
ellas y de los grupos en relación a su resiliencia ante las situaciones
adversas de la vida, como a la contención social familiar e institucional, como
respuesta al hecho.
Hay reacciones visibles en la población y también hay
reacciones silenciosas….Notamos hoy los profesionales de la salud en las
instituciones, en los barrios y en nuestros consultorios una gran diversidad de
conductas como reacción a esta situación. ¿Qué venimos observando? Conductas de
Negación: Hay un gran número de personas que está en silencio ante la pandemia.
Son los que no compran alcohol en gel porque no tienen plata, no comen bien, no
van a la escuela pero no tienen “play station” para
entretenerse, pasan frío, van al Bingo, al shopping etc, etc......donde están todos
,falta un gran grupo expresarse ante estas situaciones. (Llama la atención este
numeroso grupo de personas. Los estudiosos de la conducta humana sabemos que el
silencio se acaba en algún momento y comienza la catarsis, en forma positiva o
negativa. Generemos acciones para cuando llegue esta etapa).
También conductas de Miedo: Un grupo totalmente
consustanciado por la situación y que trata de evitar el contagio, generando
medidas preventivas. (Lo percibo en el consultorio, con pacientes que viven la
situación con miedo e incertidumbre que reflejan en sus comentarios, “tengo
miedo, me parece que algo pasa y no sé bien que es, hay mucha mentira, estoy
esperando que algo más fuerte suceda…”)
Y no falta ver sintomatologías fóbicas: Lo que para un
especialista son reacciones normales ante situaciones anormales.
Es bueno recordar que la situación mundial de esta pandemia
fue también tema casi excluyente en el Congreso de WADEN 2009. Quedó planteado
que la huella psicosocial de una pandemia incluye factores de tensión emocional
y financiera por la interrupción del trabajo y/o pérdida, interrupción de las
redes sociales, el aumento de problemas secundarios de salud físico y mental, y
también el impacto en las familias y la necesidad de servicios de apoyo
familiar, alimentado por el cierre de lugares públicos, como guarderías,
escuelas, lugares de trabajo, aislamiento y cuarentena de familias enteras y un
notorio cambio de costumbres y hábitos.
El panorama es desolador. Se impone por tanto, orientar,
contener y resolver aquellas situaciones que generan angustia, ansiedad y es
esperable que con un adecuado apoyo psicosocial, las personas reaccionen a este
estado de shock y desesperanza en el que están sumidos.
Los profesionales debiéramos colaborar en una “acomodación” de la situación, por el camino individual o el colectivo para ayudarlos a rescatar los elementos positivos que toda crisis deja como aprendizaje. Ha llegado el momento de aplicar los instrumentos que tenemos para poder adecuarnos a estos “tiempos de pandemia”.