Tiempos de pandemia

 

Por la licenciada en Psicología, Maria Cristina Sáenz, experta en Apoyo Psicosocial ante Emergencias y Desastres y miembro del Comité Ejecutivo de World Association for Disaster and Emergency Medicine (Wadem) durante el período 2007-2009

 

Buenos Aires, 24 de julio de 2009 (RENA). Un párrafo extraído de “Crónicas de la Peste” de Maria Celia Quiroga, de Enero de 1971, Buenos Aires, nos hace pensar que mucho se parece a nuestros tiempos: “Todos ustedes saben que la peste amarilla ha matado ya 400 personas en la ciudad. Las próximas podrían ser ustedes. Debemos sacarlos de aquí y llevarlos a una zona libre de peste para evitar que se contagien…Un terror angustioso se reflejaba en las miradas de las pocas personas que se deslizaban por las callecitas……..las discusiones explotaban a cada momento, acicateadas por la impotencia, el error y el nerviosismo.”

Hoy, con el correr de la historia, los recursos para paliar la situación de pandemia de Gripe A que vivimos, es cierto que han variado, pero los sentimientos y las reacciones son las mismas.

Los efectos de las situaciones disruptivas (aparición de gripe y desorden financiero y económico, más desorientación política e inseguridad) son hoy visualizadas como catastróficas, producen un impacto que conlleva una sintomatología variada, como toda crisis a resolver.

Todo dependerá de la vulnerabilidad de las personas, de ellas y de los grupos en relación a su resiliencia ante las situaciones adversas de la vida, como a la contención social familiar e institucional, como respuesta al hecho.

Hay reacciones visibles en la población y también hay reacciones silenciosas….Notamos hoy los profesionales de la salud en las instituciones, en los barrios y en nuestros consultorios una gran diversidad de conductas como reacción a esta situación. ¿Qué venimos observando? Conductas de Negación: Hay un gran número de personas que está en silencio ante la pandemia. Son los que no compran alcohol en gel porque no tienen plata, no comen bien, no van a la escuela pero no tienen “play station” para entretenerse, pasan frío, van al Bingo, al shopping etc, etc......donde están todos ,falta un gran grupo expresarse ante estas situaciones. (Llama la atención este numeroso grupo de personas. Los estudiosos de la conducta humana sabemos que el silencio se acaba en algún momento y comienza la catarsis, en forma positiva o negativa. Generemos acciones para cuando llegue esta etapa).

También conductas de Miedo: Un grupo totalmente consustanciado por la situación y que trata de evitar el contagio, generando medidas preventivas. (Lo percibo en el consultorio, con pacientes que viven la situación con miedo e incertidumbre que reflejan en sus comentarios, “tengo miedo, me parece que algo pasa y no sé bien que es, hay mucha mentira, estoy esperando que algo más fuerte suceda…”)

Y no falta ver sintomatologías fóbicas: Lo que para un especialista son reacciones normales ante situaciones anormales.

Es bueno recordar que la situación mundial de esta pandemia fue también tema casi excluyente en el Congreso de WADEN 2009. Quedó planteado que la huella psicosocial de una pandemia incluye factores de tensión emocional y financiera por la interrupción del trabajo y/o pérdida, interrupción de las redes sociales, el aumento de problemas secundarios de salud físico y mental, y también el impacto en las familias y la necesidad de servicios de apoyo familiar, alimentado por el cierre de lugares públicos, como guarderías, escuelas, lugares de trabajo, aislamiento y cuarentena de familias enteras y un notorio cambio de costumbres y hábitos.

El panorama es desolador. Se impone por tanto, orientar, contener y resolver aquellas situaciones que generan angustia, ansiedad y es esperable que con un adecuado apoyo psicosocial, las personas reaccionen a este estado de shock y desesperanza en el que están sumidos.

Los profesionales debiéramos colaborar en una “acomodación” de la situación, por el camino individual o el colectivo para ayudarlos a rescatar los elementos positivos que toda crisis deja como aprendizaje. Ha llegado el momento de aplicar los instrumentos que tenemos para poder adecuarnos a estos “tiempos de pandemia”.