“Ante un desastre, es imprescindible trabajar en red”

 

Licenciada en Psicología Denisse Dogmanas, integrante de la Comisión de Intervención en Crisis (Coordinadora de Psicólogos del Uruguay)-

 

comisioncrisiscpu@yahoo.com

 

¿Desde cuándo existe y de qué temas específicos se encarga la Comisión de Intervención en Crisis de Uruguay?

 

La Comisión de Intervención en Crisis se funda en el año 2003 en la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay (CPU). Surge desde sus inicios con un marcado interés en lo que tiene que ver con la intervención psicológica en las situaciones de crisis de distintos tipos, por lo que en su trayecto ha incursionado por diferentes temáticas.

Durante el trabajo, se detecta la necesidad de crear un equipo capacitado y coordinado para trabajar en las situaciones de desastres y catástrofes específicamente.

Si bien distintos psicólogos trabajaron en algunas situaciones de desastre que le ha tocado vivir al Uruguay, hasta el surgimiento de la Comisión de Intervención en Crisis no se contaba con un grupo organizado y capacitado específicamente para intervenir brindado auxilios psicológicos en estas situaciones.

Este tipo de situaciones se caracterizan por desbordar los recursos locales, por lo cual el trabajo de los psicólogos es indispensable que pueda ser llevado a cabo dentro de equipos multidisciplinarios cuya preparación, entendiendo por esto que sus integrantes estén adecuadamente formados, entrenados y coordinados entre sí, es fundamental. La organización contribuye a lograr resultados más eficaces y eficientes.

En este sentido es que actualmente la Comisión está intentando generar un lugar para el psicólogo dentro de los equipos públicos de trabajo existentes (como sucede ya en muchos países), dando a conocer cuáles son las funciones y los aportes que los psicólogos pueden hacer en esta área.

La intervención puede tener lugar antes, es decir en un nivel de prevención, durante y después del desastre.

En líneas generales, los objetivos de la Comisión apuntan a contribuir en la prevención del impacto psicológico en la población pasible de ser afectada por situaciones de desastre y catástrofe, y a brindar asistencia psicológica en estas situaciones a los afectados directos e indirectos, a fin de disminuir las consecuencias psicológicas negativas y facilitar su recuperación. También hay otro trabajo que tiene que ver con el equipo técnico que interviene, ya sea personal sanitario, policías, bomberos, etc. y aun los propios psicólogos, que deben procesar esa experiencia vivida, cargada generalmente de un fuerte e impactante contenido emocional.

 

¿Han intervenido en alguna emergencia o catástrofe reciente?

 

Tuvimos oportunidad de trabajar con el equipo de psicólogos a cargo de la asistencia de las personas afectadas por un accidente de ómnibus, sucedido en el mes de abril, que transportaba gente en su mayoría oriundas de Cerrillos, una localidad a 38 kilómetros de Montevideo. Viajaban 49 personas de las cuales fallecieron 10 y 29 resultaron con heridas de distinta gravedad. Por iniciativa de la Junta Local de Los Cerrillos, se conformó un equipo de psicólogos de la zona para trabajar con todos los damnificados. Nuestra tarea fue la de asesoramiento y de intercambio profesional con el equipo de psicólogos acerca de la manera en la que se podía ayudar a esas personas en las diferentes etapas.

 

¿Cree que es posible establecer una red regional de expertos en la especialidad para actuar de manera conjunta ante aquellos casos que lo ameriten?

 

El trabajo en red es una premisa en la intervención en este tipo de situaciones y con cuantos mayores recursos de distinto tipo dispongamos, aunque no evitaremos la catástrofe, podemos ayudar a acelerar el proceso de recuperación de los damnificados, sus familias, la comunidad, y a que los efectos negativos o las secuelas de distinto tipo sean las menores posibles.

El intercambio profesional de experiencias y conocimiento, y la posibilidad de trabajar en equipo no sólo en situaciones en las que puedan verse afectados más de un país al mismo tiempo (por ejemplo una frontera entre países), sino por el aporte que pueden hacer al trasladarse y colaborar in situ equipos que cuentan con experiencia anterior en alguna problemática específica, resulta muy enriquecedor y beneficioso. Pero como sabemos, es fundamental la profunda planificación y coordinación previa para que los resultados sean positivos, porque dentro del caos que generan los desastres, la falta de coordinación y las acciones sin un criterio común pueden generar mayor confusión.

A nivel local hace algún tiempo iniciamos un proceso de armado de red nacional de psicólogos de los distintos departamentos para trabajar en estas situaciones, pero no nos viene siendo muy fácil poder plasmarlo.

 

¿Considera que las carreras de psicología en la región deberían formar a todos sus alumnos para que sepan actuar en situaciones de desastre?

 

Hay distintas especialidades dentro de la psicología y ésta es una de ellas, por lo cual así como sucede con las demás, tal vez, no sea posible dedicarle una carga horaria importante en la currícula de grado. Sin embargo, adhiero a la consideración de que alguna formación básica sobre auxilios psicológicos en estas situaciones es importante que sea contemplada, aunque sean lineamientos generales sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer.

Quizás podría ser conveniente evaluar la implementación no tanto por región sino considerando cada país, ya que hay países que estadísticamente han tenido más cantidad de desastres, por lo cual ameritaría en ellos hacer un mayor énfasis o puede enfocarse tomando en cuenta el tipo de desastres o catástrofes que prevalece en cada uno.

Se han desarrollado protocolos de actuación sistematizados para cada etapa que son muy útiles, y pueden ser una herramienta muy valiosa para el psicólogo, que aunque no quiera dedicarse a trabajar en esta área, puede verse interpelado por una determinada situación en la que deba actuar, porque este tipo de sucesos justamente muchas veces irrumpen de manera inesperada y repentina. Si fuera el caso, que pueda actuar conociendo y respetando sus fortalezas y limitaciones, profesionales y personales, ya que el terreno resulta muy complejo y delicado.