“Argentina emite muchos más gases de efecto invernadero por habitante que China”

 

Doctor en Meteorología Vicente Barros, profesor titular de Climatología y director de la Maestría en Ciencias Ambientales de la facultad de Ciencias Exactas y Naturales – FCEyN- (UBA), experto del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA-CONICET).

 

¿Qué escenario le espera al mundo en materia de mitigación con la actitud que tienen los países centrales como máximos responsables del cambio climático?

 

Hay que distinguir la actitud de Europa, que en general es responsable, porque está propiciando que se tomen medidas más profundas y rápidamente -es moneda corriente la opinión de los principales líderes, como Chirac o Tony Blair- de la posición que tiene Estados Unidos, con esta administración que es bastante retrógrada no sólo en este sino en muchos otros sentidos. Pero no hay que hacerse muchas ilusiones, porque si uno escarba bien, los discursos de los demócratas no son muy distintos. Son un poco más flexibles, pero también insisten mucho en los compromisos voluntarios, que sabemos que no van a conducir a nada. Ellos rescatan también las medidas que están tomando los estados y las propias ciudades que tienen programas para reducir las emisiones. Creen más en los incentivos que en las restricciones.

A partir de Montreal y en la última reunión de la COP (la Convención internacional sobre el tema) en Kenia comenzó a instrumentarse un foro de negociación para lo que va a venir después del 2012, en el que participa Estados Unidos. Si bien no reconocen Kyoto, para después de este Protocolo todavía no dijeron que no. Es muy importante lo que venga después porque va a ser casi definitorio para lo que va a pasar en este siglo.

 

¿Y qué va a pasar con los pequeños países insulares que en cada reunión gritan bien fuerte y que suele decirse que tienen muy buenos abogados? ¿Se los escucha?

 

No crea. Los que tienen muy buenos abogados son los de la OPEP, que tienen dinero y no quieren saber nada con que se reduzca o condicione la producción de hidrocarburos.

 

Que de todas maneras están desapareciendo…

 

Bueno, pero una cosa es que desaparezcan porque no hay hidrocarburos y cada vez van a costar más y otra es que les pongamos restricciones, porque de esa manera los precios bajan porque va a haber menos consumo.

Los países insulares hacen los máximos esfuerzos pero no tienen peso político y ni siquiera están logrando que se los indemnice correctamente, porque están teniendo cada vez más problemas por el aumento del nivel del mar y no hay muchos fondos disponibles.

 

A la Argentina un país con responsabilidades menores ¿qué papel le cabe?

 

El problema de Argentina es que forma parte de la clase media, no es un país pobre de acuerdo con ningún indicador global. Obviamente tenemos enorme cantidad de pobreza, pero en promedio, desde afuera, nos ven como un país emergente. Argentina, como todos los países emergentes, no va a zafar de la próxima ronda, según mi opinión. Podrán hacer los esfuerzos máximos pero va a ser muy difícil. Es importante que China e India, que son las grandes economías del mundo, tomen medidas de restricción y eso va a arrastrar, porque nosotros emitimos mucho más por habitante que China. Va a arrastrar a los países emergentes como Corea, Méjico, Brasil, Argentina, Sudáfrica, Israel, Chile, un conjunto de países que no son tan pobres. Y nosotros hoy estamos emitiendo más o menos como el promedio mundial y la proyección a futuro es que vamos a emitir más que el promedio mundial, porque mientras los países desarrollados, particularmente europeos, no están reduciendo demasiado las emisiones, sí las contienen. Pero eso tiene que ver con el tipo de país. Cuando uno tiene una economía desarrollada, el crecimiento económico no depende tanto de que consuma más energía. En cambio, en Argentina, todavía muchísima gente querría tener auto y cada vez hay más que tiene vehículo y eso es consumo. En cambio en EEUU ¿cuántos autos más van a tener por habitante? Aunque tengan tres, no pueden andar todos al mismo tiempo.

 

La política económica, que le da muchísima importancia a la soja…

 

No, no hay ninguna política que le de importancia a la soja. La soja es la circunstancia de los mercados mundiales y de las oportunidades que tenemos desde el punto de vista ecológico y agronómico.

 

¿Cómo se compatibiliza con el cuidado del ambiente, del suelo y con este tema en particular?

 

El tema de la soja es complicado. Los argentinos, desde mi punto de vista, tenemos una tendencia: basta que algo nos haga bien para que sea una porquería. La soja tiene sus facetas positivas y negativas. Gracias a ésta tenemos una economía más o menos floreciente, que ya es bastante porque permite reducir la pobreza, que haya mayor presupuesto educativo, hay un montón de cosas que están relacionadas con eso. Tenemos daños sobre la tierra, hay cierta información. Pero en la medida que tenés un campo y vas produciendo con soja y vas empobreciéndolo, cuando llegue a un nivel en que se empobrezca demasiado vas a tener que agregarle los nutrientes que le faltan.

En Europa se está haciendo agricultura hace cinco mil años. Con esto no quiero decir que no haya que tener las máximas precauciones. Pero hoy es la situación que tenemos, la expansión de la soja se está dando en Brasil también. Y en Argentina es particularmente dañino en el norte, donde el suelo es bastante inestable por la temperatura y además se hace deforestación para eso. Ahí sí tenemos problemas agregados.

 

Inundaciones, por ejemplo…

 

Y además muchas de las cosas que se le atribuyen a la soja no tienen mucho sentido. Que es un monocultivo; no es un árbol. Es algo que uno cambia todos los años. Si baja el precio, va a ir corriendo a otra cosa y de hecho ahora está muy alto el precio del maíz y comienza a haber mayor presión sobre esta especie. Estados Unidos está gastando 50 millones de toneladas de maíz, mucho más que la producción argentina, para fabricar etanol, porque en muchos de sus estados es obligatoria la mezcla con las naftas. Es un problema de la crisis del combustible y del cambio climático. Eso genera presión sobre el precio del maíz, este sube y mucha gente ya está pensando en plantarlo. El problema es serio, que requiere atención. Pero no creo que sea el gran problema argentino de medio ambiente.

 

Áreas turísticas como la costa bonaerense ¿sufrirán problemas como consecuencia de los cambios del clima?

 

La costa en principio se va a beneficiar, por la mayor temperatura. Los veranos más largos están permitiendo ya que el turismo se distribuya más. Lo que pasa es que la sociedad tendría que saber aprovechar eso y distribuir las vacaciones de manera que no sean circunscriptas a dos meses, como se hace con las vacaciones de invierno. La demanda tendría que volcarse sobre distintos meses y eso sería de un gran beneficio para toda la actividad turística de la costa.

Después está el tema del aumento del nivel del mar, que es un proceso lento, que puede ir reduciendo las playas. Hay que mirarlo. Para cada punto hay que encontrar la solución. Y en muchos lugares esta pasa por no fijar los médanos, porque de esa manera no hay arena de reposición para la playa. En otros se avanza con costaneras demasiado cercanas al mar y actúan como una barrera. Hay que buscar la forma, pero todo es complejo.