“Argentina emite muchos más gases de efecto
invernadero por habitante que China”
Doctor en Meteorología
Vicente Barros, profesor titular de Climatología y director de
¿Qué escenario le
espera al mundo en materia de mitigación con la actitud que tienen los países
centrales como máximos responsables del cambio climático?
Hay que distinguir la actitud de Europa, que en general es
responsable, porque está propiciando que se tomen medidas más profundas y
rápidamente -es moneda corriente la opinión de los principales líderes, como Chirac o Tony Blair-
de la posición que tiene Estados Unidos, con esta administración que es
bastante retrógrada no sólo en este sino en muchos otros sentidos. Pero no hay
que hacerse muchas ilusiones, porque si uno escarba bien, los discursos de los
demócratas no son muy distintos. Son un poco más flexibles, pero también
insisten mucho en los compromisos voluntarios, que sabemos que no van a
conducir a nada. Ellos rescatan también las medidas que están tomando los
estados y las propias ciudades que tienen programas para reducir las emisiones.
Creen más en los incentivos que en las restricciones.
A partir de Montreal y en la última reunión de
¿Y qué va a pasar con
los pequeños países insulares que en cada reunión gritan bien fuerte y que
suele decirse que tienen muy buenos abogados? ¿Se los escucha?
No crea. Los que tienen muy buenos abogados son los de
Que de todas maneras
están desapareciendo…
Bueno, pero una cosa es que desaparezcan porque no hay
hidrocarburos y cada vez van a costar más y otra es que les pongamos
restricciones, porque de esa manera los precios bajan porque va a haber menos
consumo.
Los países insulares hacen los máximos esfuerzos pero no
tienen peso político y ni siquiera están logrando que se los indemnice
correctamente, porque están teniendo cada vez más problemas por el aumento del
nivel del mar y no hay muchos fondos disponibles.
A
El problema de Argentina es que forma parte de la clase
media, no es un país pobre de acuerdo con ningún indicador global. Obviamente
tenemos enorme cantidad de pobreza, pero en promedio, desde afuera, nos ven
como un país emergente. Argentina, como todos los países emergentes, no va a
zafar de la próxima ronda, según mi opinión. Podrán hacer los esfuerzos máximos
pero va a ser muy difícil. Es importante que China e India, que son las grandes
economías del mundo, tomen medidas de restricción y eso va a arrastrar, porque
nosotros emitimos mucho más por habitante que China. Va a arrastrar a los
países emergentes como Corea, Méjico, Brasil, Argentina, Sudáfrica, Israel,
Chile, un conjunto de países que no son tan pobres. Y nosotros hoy estamos
emitiendo más o menos como el promedio mundial y la proyección a futuro es que
vamos a emitir más que el promedio mundial, porque mientras los países
desarrollados, particularmente europeos, no están reduciendo demasiado las
emisiones, sí las contienen. Pero eso tiene que ver con el tipo de país. Cuando
uno tiene una economía desarrollada, el crecimiento económico no depende tanto
de que consuma más energía. En cambio, en Argentina, todavía muchísima gente
querría tener auto y cada vez hay más que tiene vehículo y eso es consumo. En
cambio en EEUU ¿cuántos autos más van a tener por habitante? Aunque tengan
tres, no pueden andar todos al mismo tiempo.
La política
económica, que le da muchísima importancia a la soja…
No, no hay ninguna política que le de importancia a la soja.
La soja es la circunstancia de los mercados mundiales y de las oportunidades
que tenemos desde el punto de vista ecológico y agronómico.
¿Cómo se
compatibiliza con el cuidado del ambiente, del suelo y con este tema en
particular?
El tema de la soja es complicado. Los argentinos, desde mi
punto de vista, tenemos una tendencia: basta que algo nos haga bien para que
sea una porquería. La soja tiene sus facetas positivas y negativas. Gracias a
ésta tenemos una economía más o menos floreciente, que ya es bastante porque
permite reducir la pobreza, que haya mayor presupuesto educativo, hay un montón
de cosas que están relacionadas con eso. Tenemos daños sobre la tierra, hay
cierta información. Pero en la medida que tenés un
campo y vas produciendo con soja y vas empobreciéndolo, cuando llegue a un
nivel en que se empobrezca demasiado vas a tener que agregarle los nutrientes
que le faltan.
En Europa se está haciendo agricultura hace cinco mil años.
Con esto no quiero decir que no haya que tener las máximas precauciones. Pero
hoy es la situación que tenemos, la expansión de la soja se está dando en
Brasil también. Y en Argentina es particularmente dañino en el norte, donde el
suelo es bastante inestable por la temperatura y además se hace deforestación
para eso. Ahí sí tenemos problemas agregados.
Inundaciones, por
ejemplo…
Y además muchas de las cosas que se le atribuyen a la soja
no tienen mucho sentido. Que es un monocultivo; no es un árbol. Es algo que uno
cambia todos los años. Si baja el precio, va a ir corriendo a otra cosa y de
hecho ahora está muy alto el precio del maíz y comienza a haber mayor presión
sobre esta especie. Estados Unidos está gastando 50 millones de toneladas de
maíz, mucho más que la producción argentina, para fabricar etanol, porque en
muchos de sus estados es obligatoria la mezcla con las naftas. Es un problema
de la crisis del combustible y del cambio climático. Eso genera presión sobre
el precio del maíz, este sube y mucha gente ya está pensando en plantarlo. El
problema es serio, que requiere atención. Pero no creo que sea el gran problema
argentino de medio ambiente.
Áreas turísticas como
la costa bonaerense ¿sufrirán problemas como consecuencia de los cambios del
clima?
La costa en principio se va a beneficiar, por la mayor temperatura.
Los veranos más largos están permitiendo ya que el turismo se distribuya más.
Lo que pasa es que la sociedad tendría que saber aprovechar eso y distribuir
las vacaciones de manera que no sean circunscriptas a dos meses, como se hace
con las vacaciones de invierno. La demanda tendría que
volcarse sobre distintos meses y eso sería de un gran beneficio para toda la
actividad turística de la costa.
Después está el tema del aumento del nivel del mar, que es un proceso lento, que puede ir reduciendo las playas. Hay que mirarlo. Para cada punto hay que encontrar la solución. Y en muchos lugares esta pasa por no fijar los médanos, porque de esa manera no hay arena de reposición para la playa. En otros se avanza con costaneras demasiado cercanas al mar y actúan como una barrera. Hay que buscar la forma, pero todo es complejo.