“En materia ambiental muchas veces se tienen temores
irracionales”
Horacio Franco,
abogado asociado a Estudio Bec, Consultores en
Legislación Ambiental
¿Desde cuándo
advierte que en Argentina se comenzó a tener una mirada más comprometida en las
problemáticas ambientales?
La sociedad del país tiene efectivamente desde hace un
tiempo una inquietud sobre estos temas, a veces está bien orientada, pero otras
se moviliza por temores irracionales.
¿Puede dar
precisiones?
Hay fallos judiciales que ordenaron por caso, cerrar canales
de distribución de energía eléctrica en base sólo a hipótesis conjeturales y aunque hay literatura internacional donde se
habla de campos electromagnéticos que provocarían cáncer, no hay pruebas
directas que lo confirmen aunque hay mucha investigación al respecto, pero ante
esto ¿como se reacciona?, ¿frenando la distribución de energía eléctrica?,
¿frenando la telefonía celular? en verdad hay que evaluar con un gran
equilibrio estas cuestiones. Una cosa es el peligro cierto, real y efectivo y
otra, el riesgo hipotético o conjetural.
Lo mismo podemos observar con los alimentos transgénicos, sobre los cuales se afirma que pueden
provocar grandes daños a la salud, cuando en Argentina hace ya 12 años, que
todo lo que comemos es transgénico igual que en
Estados Unidos, ¿que deberíamos hacer?, ¿dejar de producirlos, dejar de
exportar a Europa, dejar de recibir divisas que se necesitan para el país? Por
eso le digo que hay que tener una mirada equilibrada sobre el tema y saber que
muchas veces se tienen temores que son irracionales.
En el país hay un
código civil, uno procesal… ¿por qué no existe uno ambiental?
Tenemos muchas leyes ambientales, pero no creo incluso, que
sea recomendable un código ambiental. Hay legislación nacional, provincial e
incluso municipal, con leyes que muchas veces forman una familia de otras que
se orientan a sectores de la industria, petrolera, minera, energética, etc, y otras que atienden otros sectores, pero si hubiera
un código que las incluyera a todas estaríamos ante el problema de que como el
ambiental, es un ámbito tan cambiante y con evolución constante, si fuera
necesario incluir reformas, sería complicado y difícil.
¿Quiénes recurren más a la justicia por
litigios de carácter ambiental ¿los particulares, las empresas?
En el caso nuestro, las empresas, porque estamos
especializados en asesoramiento de ese sector. Pero hay otros colegas que
trabajan en lo que se llama “abogacía en el interés público”, que representan a
particulares, a organizaciones ambientalistas.
Y de esas
confrontaciones ¿quién suele salir más afectado, la empresa o el particular
damnificado que reclama por un eventual daño o riesgo?
En general la empresa es la que siempre pierde, aún cuando
gane, porque hay distintas clases de juicios contra empresas, los juicios
ambientales serios y fundamentados, los opinables y dudosos y los juicios
ambientales oportunistas o extorsivos, incluso. En
este último caso, si la empresa termina ganándolo de algún modo pierde, porque
tendrá que pagar a los abogados, a los peritos, y seguramente quien demanda
tendrá el beneficio de litigar sin gasto. Pero bueno, sabemos que las empresas
no son todas iguales, las hay muy serias y responsables que se conducen con una
pretensión de excelencia y otras que son notoriamente infractoras, notoriamente
contaminadoras. Pero paradójicamente los controles del Estado se concentran
mucho más en las empresas más grandes y visibles y descuidan a aquellas que
descuidan notablemente los niveles de contaminación.
¿Se puede establecer
comparación entre la legislación ambiental argentina con la de
Es difícil establecer comparaciones porque son realidades
muy distintas, pero lo que puedo decir es que la nuestra está en un estado
intermedio, o sea, se encuentra menos lejos de los países más avanzados que de
los que no tienen legislación ambiental. Con respecto al contralor, ahí estamos
un poco más flojos. Hace falta mucho más control, pero la legislación existe y
no es insuficiente, sólo que debería ser aplicada de una manera un poco más
estricta “para todo” el sector empresario. O sea, medir todo con la misma vara.
En los últimos años
han llegado a
Creo que las empresas que tienen un código de conducta
ambiental hacen las cosas bien sin que nadie las mire, sin que nadie las vaya a
controlar. No dependen de la dureza del contralor estatal del lugar donde se
radican. Pero las de primera línea fueron en el país las que motorizaron la
mejora ambiental desde el punto de vista técnico y legislativo desde la sanción
de la ley de Residuos Peligrosos en 1991, por ejemplo.
Respecto de países
del MERCOSUR ¿Argentina donde se encuentra colocada en materia legislativa
ambiental?
Está relativamente bien, sacando algunas excepciones
importantes, como por ejemplo las últimas leyes que aprobó el Congreso sobre
presupuestos mínimos para la protección ambiental que tienen una técnica legislativa
realmente mala. No colaboran en nada para mejorar nuestro estándar de
protección ambiental. Los legisladores que impulsaron estas leyes lograron un
producto muy deficiente.