“Es grave que la Medicina de Emergencia no sea reconocida como especialidad por el Ministerio de Salud”

 

Doctor Alberto José Machado. Especialista en Medicina de Emergencias. Jefe del Centro de Emergencias del Hospital Alemán. Reconocido recientemente como “International Heroe of Emergency Medicine” (Héroe Internacional de la Medicina de Emergencia) por el American College of Emergency Physicians.

 

¿En qué consistió el reconocimiento que acaban de brindarle en Estados Unidos?

 

Es una distinción en reconocimiento al trabajo realizado durante varios años en función del desarrollo y la jerarquización de la especialidad “Medicina de Emergencias” en Argentina y Latinoamérica.

 

Con tanto tiempo en la especialidad ¿Cuáles cree que han sido los principales avances de la medicina de emergencias en los últimos años en la Argentina?

 

La creación de la Sociedad Argentina de Emergencias en el año 2001, que permitió un ámbito de desarrollo y trabajo de muchos médicos que se desempeñaban en Departamentos de Emergencias Hospitalarios y en Sistemas de Emergencias Extrahospitalarios, quienes previamente actuaban en sociedades o asociaciones no afines a su especialidad. La profundización y difusión del estudio del trauma en todas sus formas, el desastre, la categorización de riesgo de los pacientes, temas éticos y legales en el área de Emergencias. Otros progresos en estos últimos años son: ya en muchas universidades Emergencias es una materia de grado dentro de la currícula para obtener el título de médico, ha aumentado el número de residencias en Medicina de Emergencias, en hospitales públicos e inclusive en privados. También se ha incrementado el número de cursos de postgrado en la especialidad para todos aquellos que no han hecho una residencia, y se desempeñan diariamente en Emergencias.

 

¿Cuáles son las principales falencias que se observan?

 

La Medicina de Emergencias es una especialidad básica de las ciencias médicas reconocida como tal en la mayoría de los países del mundo. Una carencia en nuestro país es que al día de hoy la Medicina de Emergencias no es una especialidad reconocida por el Ministerio de Salud. Interpreto que esta es una falencia grave ya que al no ser reconocida facilita que en muchas regiones de nuestro país se siga utilizando médicos recién recibidos, sin preparación, en áreas de Emergencias (hospitalarias y extrahospitalarias). Entonces frente a las situaciones críticas, donde más se necesitan médicos calificados, se coloca personal sin entrenamiento específico. Esto trae aparejado un perjuicio sobre la población atendida. En Emergencias el tiempo nos corre, y el momento en que tomamos diferentes conductas, durante la evolución del paciente, influye directamente en el pronóstico. En ninguna otra especialidad se pone en juego la capacidad de decisión tiempo dependiente. Todos cuando vamos al médico queremos que esté formado y capacitado para atender nuestros problemas, especialmente en situaciones de emergencia esperamos que nos atienda alguien sólidamente formado.

 

¿Cree que la preparación para atender una emergencia de magnitud o un desastre sigue siendo una causa pendiente en los hospitales del país?

 

Más que una causa pendiente de los hospitales, es un tema de permanente estudio a nivel municipal, provincial y nacional, ya que la magnitud del desastre es impredecible, y puede dejar en offside al mejor plan de gestión y administración de riesgo en incidentes. Las situaciones que involucran a un gran número de personas, con mucha cantidad de muertos y traumatizados cambian la historia de una región. Hay un evidente desequilibrio entre la demanda que se encuentra sobrepasada, y los recursos que en forma súbita pasan a ser escasos. Las agencias de ayuda humanitaria en el mundo se ocupan hoy de entrenar equipos multidisciplinarios en la evaluación y la coordinación inicial de los desastres, con el objeto de llegar con asistencia precoz y completa a las poblaciones damnificadas. Nuestro deber es conocer cuales serían los posibles agentes desencadenantes en el área que nos compete, y realizar un adecuado plan para cada uno de ellos, desarrollar simulacros y luego analizarlos de manera de ir progresivamente mejorando nuestra respuesta.