“Hay que estar alertas porque la Fasciolasis crece en el mundo por el cambio climático”

 

Profesor doctor Santiago Mas Coma, experto de la Organización Mundial de la Salud (Headquarters Geneva), Leader de la Worldwide Initiative of the World Health Organization (WHO) against Human Fascioliasis, presidente de la European Federation of Parasitologists (EFP) y director del Master Course on Tropical Parasitic Diseases (Departamento de Parasitología, facultad de Farmacia, Universidad de Valencia, España), entre otros cargos.

 

¿Puede considerarse a la Fasciolasis como una enfermedad parasitaria de importancia en América Latina? ¿Por qué?

 

Sí, sin duda alguna, tanto a nivel humano (salud pública) como veterinario. Porque es una enfermedad extremadamente patógena, que se encuentra en la base de altas morbilidades (e incluso mortalidades en determinados lugares) en poblaciones humanas, especialmente niños, sin olvidar las cuantiosísimas pérdidas económicas y de producción que origina en el ganado.

 

¿Cree que faltan conocimientos o estudios respecto de esta enfermedad?

 

Se trata de una enfermedad helmintiana causada por un trematodo hepático que es enormemente compleja. Esta complejidad estriba en los siguientes factores:

A) por el momento resulta imposible vislumbrar la posibilidad de erradicarla, debido a que existen reservorios animales, tanto domésticos como silvestres, que la mantienen y siempre la mantendrán en la naturaleza;

B) se transmite gracias al papel de hospedadores intermediarios (también llamados vectores por los anglosajones) de caracoles dulceacuícolas concretos y específicos pertenecientes a una única familia, los Lymnaeidae, que se encuentran por doquier y son grandes colonizadores.

C) es capaz de originar resistencia a los medicamentos disponibles, tanto para humanos como para animales.

Por estos hechos, todo tipo de estudios que permitan profundizar en su conocimiento serán siempre bienvenidos. En los años recientes en que llevamos trabajando dentro de la iniciativa de la OMS, hemos demostrado que lo que se sabía hasta tan sólo 1990 estaba muy lejos de la realidad. No es sino a partir de 1995 que empezamos a detectar y describir zonas de endemia humana. Hasta aquel entonces únicamente se había hablado de infestaciones humanas generalmente esporádicas en zonas de endemia animal. Este cambio de panorama ha resultado crucial.

 

¿Su importancia radica únicamente en las consecuencias sobre el ganado o afecta a un número importante de personas en la Región? ¿Maneja datos sobre Argentina?

 

En América Latina, a nivel humano, la Fascioliasis es de gran importancia en los Países Andinos como Bolivia, Perú y Ecuador. En Bolivia, hemos llegado a detectar prevalencias de hasta más del 70 por ciento en ciertas comunidades y hasta positividad del 100 por ciento en determinados pueblos.

En Argentina, esta enfermedad es un enorme problema animal, causando enormes pérdidas económicas y de producción en el ganado. Y todos conocemos la gran trascendencia del ganado en su país a todos los niveles y también en exportación. Sin embargo, hasta la fecha nada indica que en Argentina esta enfermedad sea o pueda ser la causa de un problema de salud pública, por lo menos por el momento. Argentina parece tener una situación como la de los países centro-europeos, en los que se dan casos humanos esporádicos en zonas de endemia animal.

 

¿Ha crecido su influencia en los últimos años? ¿De qué formas puede prevenirse, controlarse o erradicarse?

 

Ha puesto usted el dedo en la llaga. El gran problema que tenemos es que esta enfermedad está emergiendo en la actualidad en muchos países de todos los continentes debido al cambio climático y al cambio global, lo que nos lleva ineludiblemente a la necesidad de estar alerta. En Cuba, por ejemplo, y siguiendo los mismos métodos de lucha veterinaria en los últimos años sin cesar (y le aseguro que los cubanos son extremadamente eficientes en este aspecto), esta enfermedad esta incrementándose a nivel animal de manera progresiva e incesante, con aumento paulatino de prevalencias. Un fenómeno parecido está sucediendo también en el Reino Unido. A nivel humano, Vietnam resulta un excelente ejemplo: solo 2 casos en el ultimo siglo, 500 casos en 2002-2003 y ya mas de 1000 casos en lo que llevamos de 2006.

El control de esta enfermedad estriba en efectuar diagnósticos continuos y periódicos de los animales en las zonas de endemia y llevar a cabo tratamiento adecuados con fasciolicidas efectivos según las pautas apropiadas para el lugar. A ello deben añadirse todo tipo de medidas encaminadas a evitar la contaminación de los animales, evitando que pasten en lugares en los que las colecciones acuosas están habitadas por los caracoles transmisores.

A nivel humano, existe un único tratamiento que es el Triclabendazol, actualmente comercializado como Egaten por Novartis de Basilea (Suiza), pero desgraciadamente homologado únicamente en Egipto, si bien determinados países altamente endémicos también lo tienen oficialmente reconocido, como sucede con el Perú. El parásito ha desarrollado resistencia ya al Triclabendazol en algunos lugares (como Australia, Holanda, Irlanda, Escocia y España), pero por suerte siempre en zonas de endemia animal. No se conocen casos de resistencia en zonas de endemia humana hasta la fecha.