“Por error se piensa que la protección del ambiente es un ‘lujo’ de los países desarrollados”

 

Profesora Elena María Abraham, directora del Laboratorio de Desertificación y Ordenamiento Territorial (Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas) e investigadora del CONICET.

 

Hace un poco más de un mes se conmemoró el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía ¿Cree que la opinión pública en Argentina comienza a tomar conciencia de la gravedad del problema?

 

Es notable como la declaración por Naciones Unidas de este año como el Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación ha influido en la percepción del gran público acerca de la desertificación como problema ambiental de las tierras secas. Noto por primera vez un gran cambio al respecto. El papel de los medios en esto es fundamental. También hay que rescatar la permanente acción de ONGs y organismos gubernamentales como el IADIZA o el INTA o la Dirección Nacional de Conservación del Suelo de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, que desde hace muchos años insisten con la difusión del tema.

 

A 12 años de que el país suscribiera la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y a diez de su ratificación por el Congreso ¿ha habido avances en ese sentido?

 

Tiene que ver con lo que decía antes. El establecimiento del tema como problema ha sido demasiado lento. Creo que eso se debe en primer lugar a la falta de estatus de las políticas ambientales en nuestro país como políticas de estado, en relación con otras más urgentes, como las económicas, de seguridad, de salud, etc., ante la errónea percepción de que la protección del ambiente es un “lujo” que sólo se pueden permitir los países desarrollados. No tenemos incorporada la dimensión ambiental del desarrollo, y la desertificación participa de esa falencia en la percepción de nuestros gobernantes. De otro modo, ya debería haberse percibido mejor la magnitud del problema que afecta a nuestro país y las pérdidas económicas y sociales que conlleva. Sólo actuamos ante la coyuntura o la espectacularidad de desastres como las inundaciones del Salado, o últimamente la destrucción de la infraestructura en Salta, percibiendo las consecuencias y no las causas del proceso de desertificación. Esto significa actuar precisamente al revés, intentando mejorar los síntomas, y no los verdaderos procesos que causan la desertificación. Así, siempre estamos en la coyuntura, y no en la prevención y el control, que sería más lógico.

 

No obstante ¿se advierte otra mirada nacional al respecto?

 

Para poner una mirada un poco más optimista, debo reconocer que hay actores muy comprometidos en la lucha contra la desertificación en el país, que supieron verlo antes que otros países, y que jugaron un papel importante para que el país suscribiera la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y se lograra su ratificación por el Congreso. Estos actores provienen del sector gubernamental (los organismos que antes mencioné, entre otros) y fundamentalmente del sector no gubernamental, las ONGs que componen la Red Internacional de Organizaciones no Gubernamentales relacionadas con la desertificación (RIOD). A esto le sumamos la conformación de la Comisión Asesora Nacional (CAN) del Programa de Acción Nacional, donde están representadas muchas organizaciones y sectores comprometidos en la lucha contra la desertificación a nivel nacional. Estas acciones fortalecen los enfoques en la lucha contra la desertificación, pero siguen siendo insuficientes, y no siempre cuentan con el mayor apoyo político, y lo que es mas importante con los presupuestos nacionales y/o provinciales destinados a financiar propuestas concretas, que las hay, y muchas, y valiosas.

 

¿Cuáles son los principales factores que influyen en el avance de los desiertos en Argentina?

 

A mi juicio, el principal factor es la globalización (como macroproceso, proveniente de fuerzas conductoras externas) que se concreta en los procesos de urbanización (86 por ciento de la población argentina es urbana, lo que significa que nuestras tierras secas ¡están casi despobladas!) Asimismo, y siempre relacionado con esto, el otro macroproceso es la expansión de la frontera agropecuaria, con el desmonte y la deforestación masiva y la expulsión de población.

 

¿Funciona el Programa de Acción Nacional (PAN) de Lucha contra la Desertificación?

 

Creo que sí funciona, pero no en la medida del esfuerzo que ponemos todos los asociados, y las expectativas que genera en las poblaciones afectadas. Hay muchos actores trabajando, muchas organizaciones, y aparecen fondos del exterior. Falta que el país dedique más presupuestos específicos y que jerarquice y priorice la lucha contra la desertificación como problema prioritario.

 

¿Puede pensarse un programa serio de lucha contra la desertificación en convivencia con un modelo productivo netamente sojero?

 

El programa de lucha contra la desertificación no creo que conviva con el modelo productivo sojero. Son decisiones y acciones que marchan por carriles separados. Justamente cuando seamos capaces de enfrentar las consecuencias de la aplicación del modelo, podremos hablar del mayor éxito del programa. A veces parece una lucha como la de David contra Goliat, y encima hablando lenguajes diferentes....