“Sin inversión en seguridad vial, estamos a merced de la casualidad”

 

Ingeniero Gustavo Brambatti, jefe del departamento de Seguridad Vial del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI ARGENTINA), una empresa conformada por siete compañías de seguros y CESVIMAP Internacional de España.

 

Este fin de semana Argentina volvió a vivir un fin de semana trágico en sus rutas ¿Cuál es la explicación para ese estado de inseguridad vial permanente?

 

Faltan acciones de fondo para poder revertir este problema. Hoy se ejecutan acciones puntuales, que no se sostienen en el tiempo y el resultado son más accidentes. Sin inversiones, estamos a merced de la casualidad; cualquier variable que sale mal repercute en accidentes. Este fin de semana pagamos caro la poca infraestructura vial que determina que cualquier error luego se lamente.

Hay que invertir pero con un eje rector, tiene que haber una cabeza rectora de las acciones en seguridad vial y que estas se repitan en todo el país. Una autoridad nacional que además de definir las políticas, establezca las sanciones.

España, con una superficie similar a la de Buenos Aires, tenía 500 radares móviles y compró 300 más. El control es una herramienta efectiva, pero no debe estar en manos de las municipalidades.

 

¿Cree que hacen falta más leyes, como las anunciadas por los gobiernos de la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, o que la normativa alcanza?

 

La ley es completa, pero el principal problema es que no se la tiene en cuenta. En 1995 se estableció la educación vial en las escuelas y aún no se aplicó. Respecto de las licencias, los municipios no cumplen ni con el 50 por ciento de lo que exige la ley, como la prueba de manejo y la evaluación psicofísica del conductor. Hay municipios grandes, como Vicente López o Tres de Febrero (en la provincia de Buenos Aires), donde sólo se exige la prueba de estacionamiento. Los exámenes terminan reduciéndose a un “me tiro el lance a ver si rindo” y no puede ser así.

 

¿Podría darnos algún detalle más sobre las carencias estructurales de las rutas del país?

 

Los corredores internacionales son los más peligrosos, como las rutas 14, 9 y 5. Por allí transitan muchos camiones. Cada uno de ellos mide 2,5 metros de ancho y el carril tiene sólo 3 metros. El margen es muy pequeño y un error se paga caro. Esos corredores deberían ser autopistas.

En el CESVI hicimos un estudio hace poco y comprobamos que los puntos negros estaban en los cruces a nivel. Eso es elemental. No puede haber cruces a nivel en rutas con velocidades de 110 o 120 kilómetros por hora.

Hoy el crecimiento económico, el intercambio comercial, no están acompañado por las rutas. Se le exige al conductor más de lo que puede dar.

 

¿Qué sucede con los choferes de micros?

 

Hoy se considera como descanso de los conductores de micros al momento en que están sentados como acompañantes del chofer. Está en el convenio laboral. De esa forma, los empresarios pueden contratar menos choferes y los conductores ganar más horas extras. Los sindicatos, por su parte, no dicen nada. Y el descanso debe realizarse en la casa, no en un asiento de micro. El síntoma del cansancio siempre va a estar presente con estas condiciones. Y los coferes deben estar atentos a todas las circunstancias del manejo, las propias y las ajenas.

 

¿Se utilizan radares hoy en el país? ¿Hay suficientes?

 

En Capital Federal hay muchos radares, principalmente en el ingreso a la ciudad, algunos fijos y otros móviles. En algunas provincias también hay. En la provincia de Buenos Aires, como no destraban el impedimento legal, no pueden utilizarse. Pero reitero: los radares no deben estar en manos de los municipios. Deben pertenecer a una lógica de control en manos de una autoridad nacional, con la mirada puesta en controlar, no recaudar. Lo recaudado sí podría destinarse, luego, a los municipios.