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Cuenta regresiva para que Argentina ratifique el Convenio Marco de control del tabaco
Buenos Aires, 29 de julio de 2010 (RENA). La Argentina comenzó a transitar la cuenta regresiva para que como Estado ratifique el Convenio Marco para el Control del Tabaco, un instrumento jurídico internacional, redactado con la finalidad de establecer obligatoriamente estrategias que limiten la producción y evite enfermedades derivadas de su consumo. En 2003 el país lo aprobó pero tironeos entre provincias productoras y organizaciones que velan por la salud, generó una dilación impensada de su ratificación. Dos audiencias públicas han puesto a los legisladores contra las cuerdas. El tratado debiera estar rubricado antes del mes próximo. Hasta el momento, son 168 países los que lo ratificaron.
El país, el único en Sudamérica
Cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó el tratado en 2003, que llevaría el nombre de Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), Argentina adhirió al mismo en el convencimiento que era una medida fundamental para poner freno al elevado índice de muertes como consecuencia de enfermedades derivadas de su consumo. Ese año se habló de que la cifra había llegado a los 280 mil fallecimientos, la primera causa de muerte prematura evitable, según protocolos de la OMS, que incluso estaba por encima de la tuberculosis, el Sida y el paludismo juntos.
A partir de ese año, la ratificación comenzó a andar por caminos sinuosos donde hubo permanentes enfrentamientos entre los senadores de provincias donde hay una importante producción tabacalera y defensoras de la fuerte industria y las organizaciones y especialistas que bregan por un ambiente limpio y baja del consumo.
Hasta el momento, y faltando tan poco para que se venza el plazo de ratificación, el país sigue siendo el único sudamericano que no lo ha hecho.
Distintos intereses
En el Senado Nacional, la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, fue la primera que lanzó el proyecto de la mano de Daniel Filmus (Frente para la Victoria ) pero tuvo varias idas y venidas. En mayo de este año, un grupo de senadores recibió dos audiencias públicas bien diferenciadas: tabacaleros por un lado y la de unas 75 asociaciones que componen junto a profesionales de la salud la denominada Coalición para la Ratificación Argentina del Convenio, por otro.
Estos últimos demandan la ratificación porque el tratado implica la elaboración de medidas eficaces para la protección contra la exposición al humo de tabaco en lugares de trabajo interiores, medios de transporte público, lugares públicos cerrados y combate efectivo del contrabando, fabricación ilícita y falsificación de productos de tabaco. También lo reclaman porque involucra un aumento del precio a través de impuestos más altos, como estrategia para reducir el consumo, especialmente “en el segmento de los más jóvenes”, dijeron oportunamente a RENA.
A las tabacaleras en tanto, las mueve un interés bien distinto. En el país son siete las provincias que producen tabaco, Catamarca, Chaco, Corrientes, Jujuy, Misiones, Salta y Tucumán y aunque aseguran no estar en contra de una legislación que contemple aspectos de salud, argumentan que de aprobarse, corre riesgo la fuente laboral de una gigantesca cantidad de personas. El ministro del Agro y la Producción de Misiones, Néstor Ortega dijo a un medio local que “hay una necesaria urgencia para que se revisen las cuestiones relacionadas al destino de los fondos del tabaco”.El funcionario apuntó que se verían sacrificado “un millón y medio de puestos de trabajo” en general, y en particular su provincia, podría perder unos cien mil directos e indirectos. Pero a las 75 ong’s que integran la Coalición , no les deja de preocupar la situación laboral pero apuntaron que “el Convenio Marco no amenaza el empleo” y sobre ello la directora nacional de la Fundación Interamericana del Corazón, Verónica Schoj dijo a un medio nacional que el documento tan polémico está enfocado en “reducir el consumo de tabaco y es una interpretación errónea pensar que puede hacer peligrar en lo inmediato los puestos de trabajo”.
El presidente del bloque de la UCR , el senador Gerardo Morales tiene un punto de coincidencia con el ministro misionero, sostuvo que si se aprueba, ello derivará en la eliminación del Fondo especial del Tabaco con un gran perjuicio para los productores porque “no hay producción sustituta y no vamos a permitir que la actividad baje”, dijo. Pero su partido en cambio apoya una ley de salud.
Industria hiper millonaria
La lucha desatada con las productoras iba a llegar en algun momento. Cuatro empresas dominan casi toda la industria tabacalera a nivel mundial , Phillip Morris Internacional, British American Tobacco, China National Tobacco Corp y Japon Tobacco y mueve ingresos anuales del sector, cercanos a los 378 mil millones de dólares, según cifras a las que accedió esta agencia.
El eje de la polémica se centra en un articulado del CMCT que habla de la prohibición de “la publicidad, el patrocinio y la promoción” del tabaco. La limitación abarca la publicidad de encuentros u otros productos culturales que tengan como público a posibles nuevos fumadores. Además de los consabidos apoyos publicitarios de populares programas de televisión. Schoj dijo a un medio de la provincia de Catamarca, una de las provincias productoras que “La industria no solo tiene una muy fuerte estrategia publicitaria apuntada también a los menores sino que interfiere en la legislación del tabaco en todo el mundo por lobby directo a concejales, legisladores y presidente”.
La presión es tan fuerte que la profesional Schoj recordó el veto presidencial del ex presidente argentino, Carlos Menem ocurrido diez después de haberse aprobado en el país la denominada Ley Neri en 1992, única ley que se sancionó para el control del tabaco.
El CMCT también exige que los países modifiquen le envasado y etiquetado de los productos; que establezcan controles para velar por un aire limpio en ambientes cerrados y fortalezcan la legislación para combatir el contrabando. De ratificarse, las industrias en Argentina deberán colocar advertencias y mensajes sanitarios “claros, visibles, legibles y rotativos” que ocupen como mínimo un 30 por ciento de la cara principal del envase durante tres años desde la confirmación de la firma.
RENA fue notificada la semana pasada sobre que si el país no ratifica el Convenio antes del mes próximo, no podrá participar plenamente de la Cuarta Conferencia de las Partes que se realizará en noviembre de 2010 en Uruguay, donde quedaría solo como observadora. La Conferencia de las Partes (COP) es el órgano rector del CMCT y está integrada por todos los países ratificantes que hasta el momento son 168 (88 por ciento del planeta).
Programas ineficaces
Mientras el ministro de Agricultura misionero, Ortega, sostiene que “es un error entender que desaparecida la producción tabacalera se evitará que la gente fume menos”, porque en su opinión se fomentaría el contrabando, un último documento entregado a RENA por la Coalición expresa con preocupación que los programas de las tabacaleras son ineficaces “para reducir el consumo especialmente en adolescentes” y por ello bregan por una disminución y mayor control de su producción.
Datos surgidos de la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adolescentes (GYTS) del 2007 organizada por la OMS , revelan que en Argentina el 88 por ciento de los adolescentes de entre 13 y 15 años que fuma, afirmó que puede comprar cigarrillos sin problemas en quioscos a pesar de que desde 1997 la industria tabacalera impulsa el programa de prohibir la venta a menores de 18 años, según rezan las marquillas.
El documento resalta que similares situaciones se aprecian en otros países del continente. En Brasil por ejemplo, desde 1997 rige la misma normativa, sin embargo el 97,4 por ciento de los jóvenes que fuman tambien pueden comprarlos sin trabas en los quioscos.
Para Marita Pizarro, coordinadora del grupo de jóvenes LARED (Latinoamérica respira diferente) de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC Argentina), “existe abundante evidencia científica que demuestra que ninguna de las acciones que voluntariamente ha desarrollado la industria tabacalera en pos de prevenir o desalentar el consumo de tabaco ha sido diseñada para proteger la salud pública, sino para proteger su negocio, que exclusivamente se centra en vender cigarrillos”. La misma entidad asegura que en los propios documentos internos de las tabacaleras “se reconoce la inaplicabilidad de estos programas” y que de algun modo, con la leyenda “Es la Ley ” verían deslindada cualquier tipo de responsabilidad en la venta.
Orientado a los jóvenes
Según la encuesta GYTS patrocinada por la OMS , en nuestro país la edad de inicio en el consumo de tabaco es de 12 años. Entre los adolescentes el consumo asciende al 24,5 por ciento de los adolescentes de entre 13 y 15 años.
El relevamiento investiga acerca del uso de tabaco, conocimiento y actitudes frente al tabaco, exposición al humo de tabaco ajeno y a la publicidad a favor y en contra del consumo de cigarrillos, advertencias sanitarias, programas de cesación, acceso a los productos del tabaco, programas escolares enfocados a los efectos dañinos por uso del tabaco.
De todos los programas que en apariencia buscan desalentar el consumo de tabaco, los que están dirigidos a los jóvenes y niños y niñas son los más contradictorios ya que, mientras la industria tabacalera dice estar preocupada por este grupo, enfoca en ellos su agresiva campaña de publicidad para lograr el consumo cada vez a más corta edad, critica el informe de la Coalición.
En Argentina, desde 1997 se encuentra vigente el programa impulsado por Massalin Particulares (PMI) y Nobleza Piccardo (BAT), las dos grandes empresas tabacaleras del país, que busca desalentar la venta en quioscos de tabaco a personas menores de edad, un programa que con diferentes nombres, también se ha puesto en marcha en todo el mundo. En su versión local el programa “Es la Ley ” consiste en la exhibición pública de carteles en quioscos o avisos en la prensa que afirman que no se vende tabaco a menores. “Este mensaje sólo, sin plan de implementación, ni plan de ejecución, ni fiscalización aparece como un discurso vacío y simplemente efectista”, dijeron a RENA miembros de la Coalición.
En Paraguay el programa se llama “Es lo correcto”. El 47 por ciento de los niños y niñas paraguayos que fuma, compra usualmente cigarrillos en quioscos y el 87,6 por ciento reconoció que su edad no fue un impedimento para hacerlo. En Venezuela, desde el 2000 cuentan con el programa “18 Y PUNTO”. Eso no evitó que el 89.3 por ciento de los adolescentes de entre 13 y 15 años reconocieran que su edad no es problema para comprar cigarrillos en quioscos.
La industria tabacalera cuando evalúa las campañas busca conocer “cuánto ha mejorado la imagen pública de la empresa, no miden en cambio si ha sido una campaña efectiva para que los jóvenes no fumen. Este dato es contundente: lamentablemente, los jóvenes y niños sólo cuentan para las tabacaleras, como posibles consumidores”, reconoció la coordinadora de LARED.
Ultimos datos emanados de la cartera de Salud de la Nación , indican que 40 mil personas mueren por año en el país por enfermedades relacionadas con el cigarrillo.
Uruguay frena medida de tabacalera
El martes de esta semana, trascendió que el gobierno de “Pepe” Mujica en Uruguay, frenó las modificaciones que estaba dispuesto a introducir en la política antitabaco que ya había implementado su antecesor, Tabaré Vázquez.
El mandatario resaltó que buscará proteger al Estado frente a la demanda de la empresa Phillip Morris presentada en febrero de este año bajo el argumento de que las medidas regulatorias de Uruguay afectan su marca y su inversión comercial en el país.
El decreto da un mayor estatus jurídico a la ordenanza Nº 466, que regula el tamaño de los pictogramas y la presentación comercial de los productos de tabaco. Consigna una reducción de 80 a 65 por ciento de las fuertes imágenes de advertencia que aparecen en las cajas de cigarrillos, además de regular la posibilidad de que una marca tenga más de una presentación comercial, difundió El País.
El tema abrió un frente de disputa entre el saliente presidente y Mujica. (Susana González)
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