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Argentina comenzó a vacunar contra la Gripe A y se prepara contra la pandemia
Buenos Aires, 4 de marzo de 2010 (RENA). El gobierno argentino no quiere repetir la experiencia del 2009 con los brotes de Gripe A (H1N1) que cobraron la vida de más de doscientas personas en el todo el territorio nacional y comenzó este mes la vacunación en casi todas las provincias. Llegó al país una primera remesa de un millón de dosis y se habla de que pueda contarse con más de diez millones en las próximas semanas. En abril del año pasado se abrió un alerta epidemiológico por los vuelos que llegaban desde México, el país de la región que mostró los primeros casos. A fines de junio 16 provincias suspendieron las clases y prolongaron las vacaciones invernales. La OMS propone que la vacuna sea incluida en el calendario de gripe estacional en el hemisferio sur.
Dosis disponibles en Argentina
La semana pasada en la ciudad de Córdoba (centro), el propio ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur anunció que había llegado al país el primer embarque de un millón de dosis de vacuna contra la popularmente llamada, “gripe porcina” y científicamente, Gripe A (H1N1) y que comenzaría a aplicarse en la primera quincena de este mes a los grupos de riesgo identificados durante la pandemia ocurrida en el 2009.
Manzur aseguró que las vacunas “van a distribuirse en todo el país a través de todos los efectores públicos, nacionales, provinciales y municipales”. El funcionario quiere llevar tranquilidad luego de la triste experiencia del año pasado, donde murieron 204 argentinos por la pandemia. Dijo: “Pensamos llegar a la época en que hay un aumento de las enfermedades de este tipo con todos los grupos vulnerables vacunados. A ninguna persona que tenga que inmunizarse le va a faltar la dosis. Desde el Estado esto está garantizado”, subrayó.
La Campaña Nacional de Vacunación contra el Nuevo Virus de Influenza A (H1N1) forma parte de las acciones que la cartera sanitaria nacional tiene previsto implementar este año para hacerle frente a las enfermedades invernales a través de la “Campaña de Invierno”, una de las más oportunas del continente americano ya que esta vez comienza a cuatro meses del inicio del invierno.
El Secretario de Promoción y Programas Sanitarios de Salud nacional, Máximo Diosque dijo “la idea es que la Argentina tenga 10.800.000 dosis que se van a distribuir desde este mes de marzo”. Cuando ello ocurra, permanecerán en cámaras frigoríficas que tiene la cartera sanitaria en la Capital Federal hasta que se determinen los destinos según recomendaciones de las sociedades científicas y expertos, pudo saber RENA.
Los primeros inmunizados - y antes de que comience la temporada invernal que llega acompañada por los habituales cuadros de gripe estacional- serán los niños, embarazadas y pacientes inmunodeprimidos o que sufren enfermedades renales, anunciaron desde el Ministerio de Salud.
Datos actuales del virus
El último informe de la cartera difundido la semana pasada y al que accedió esta agencia, indica que hay una “dispersión geográfica generalizada” del virus, lo cual se traduce en que se encuentra en la mayoría de las provincias.
También que se advierte un “leve impacto” en los servicios de salud como consecuencia de la enfermedad, con lo cual la demanda sanitaria hasta el momento “no es superior a los niveles normales” y hay una tendencia “sin cambios”.
El año pasado, el impacto en el país fue importante por la coincidencia de la llegada del virus en plena época invernal donde la gripe estacional ya estaba instalada.
Aunque se espera el arribo de más dosis, el ministro Manzur ratificó ante la prensa que
En Argentina “se va a radicar una planta para producir vacunas contra la gripe A, una iniciativa que demandará una inversión de 60 millones de dólares, generará cerca de 500 puestos de trabajo y con la que el país se convertirá en el décimo productor a nivel mundial”. Trascendió que la planta de referencia podría instalarse en la provincia de Buenos Aires.
Trabajar sobre la producción de esta vacuna no es aventurado. El virus de H1N1 hizo su aparición en el 2009 con inusitada fuerza, diezmó muchas poblaciones y se sabe que este año podrá reaparecer y si no hay prevención, ocasionaría un desastre sanitario de proporciones.
Por lo pronto, en la provincia de Santiago del Estero (NOA), desde este mes y hasta agosto, el Ministerio de Salud provincial vacunará a unas 191 mil personas en hospitales y centros de salud contra la Gripe A , provincia que junto a la de Buenos Aires es punta de lanza para la estrategia.
Cuando el país tuvo su alerta
El 26 de abril de 2009, el gobierno argentino decidió lanzar un alerta epidemiológico dirigido a las autoridades aeronáuticas, jefes de aeropuertos y a responsables de líneas aéreas por el brote de la gripe en México, que para esa fecha, había cobrado veinte vidas, aunque con el correr de las semanas, la cifra creció exponencialmente.
El Ministerio de Salud pidió a responsables de Mexicana de Aviación, Aero México y Delta Air Line que informen a los tripulantes y pasajeros provenientes de México y sur de Estados Unidos que en el caso de presentar síntomas de la gripe porcina lo informen al personal abordo o a la autoridad sanitaria del aeropuerto de arribo.
Por espacio de cuatro semanas, fue común ver en casi todos los halles del aeropuerto internacional de Ezeiza a pasajeros y personal portando barbijos de protección.
El Gobierno también había pedido a través de una nota oficial que las personas con los síntomas de la enfermedad, que hayan estado en la zona de circulación del virus, recurran a un centro asistencial dentro de los diez días posteriores a la llegada al país.
Hasta se echó mano al Hospital Reubicable de la Fuerza Aérea Argentina, que instaló parte de su estructura en una de las salidas de la base aérea para atender a quienes llegaban con algun síntoma de la enfermedad.
Se había instalado una psicosis general en todo el país ante el creciente número de casos que se conocían a través de los noticieros. A fines de junio, un total de 16 provincias de las 24, suspendieron las clases en todos los niveles educacionales como medida para contener el avance de la pandemia. Se prolongaron las vacaciones invernales y muchos lugares públicos cerraron sus puertas como también algunos espectáculos suspendieron sus funciones. El alerta estaba orientado a “evitar concentraciones de personas”.
Como llegó a la Argentina
El virus de la influenza A (H1N1) llegó a la Argentina a fines de abril del año pasado, por medio del contacto aerocomercial con las áreas endémicas, principalmente México y Estados Unidos. El país se convertiría en el octavo país en reportar casos de gripe A en el continente americano.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades sanitarias argentinas expresaron desde un inicio su preocupación por el hecho de que la inminente llegada del invierno austral, podría causar que el efecto de la pandemia en el hemisferio sur fuera “mucho más grave” que la de México.
El 7 de mayo se confirmó el primer contagio de un hombre procedente del Distrito Federal (DF) de México que había ingresado al país sin síntomas el 24 de abril. El segundo caso fue detectado el 22 de mayo. Hacia fines del mes de mayo se inició el contagio comunitario en algunas escuelas del norte de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires, principal zona afectada por la epidemia.
El 15 de junio se anunció la primera muerte, una bebé de 3 meses en el Gran Buenos Aires y en la segunda quincena de junio, coincidiendo con el inicio del invierno, el virus se transmitió de manera sostenida en Buenos Aires y se expandió hacia otras zonas del país, en especial la provincia de Santa Fe (litoral), con epicentro en la ciudad de Rosario.
Al 24 de julio se habían confirmado 206 muertes atribuidas al virus, llegando a quintuplicarse la demanda hospitalaria habitual. La zona más afectada fue el Gran Buenos Aires, donde viven unas 12 millones de personas, seguida por Santa Fé donde se llegaron a confirmar 43 muertes, hasta el 22 de julio. La mayor tasa de mortalidad del país en relación a la población.
Para la OMS, alerta 6
La influenza del virus A, subtipo H1N1 es una cepa viral que ha tenido desde su aparición masiva, diversas denominaciones que aún hoy se discuten. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), es “gripe norteamericana”, pero para las Unión Europea, “nueva gripe”. El 30 de abril del 2009 la OMS decidió denominarla Gripe A (H1N1) bajo la especificación siguiente: La letra A, designa la familia de los virus de la gripe humana, la de algunos animales como cerdos y aves y las letras H y N, “Hemaglutininas” y “Neuraminidases”, que identifican a las proteínas de la superficie del virus que lo caracterizan.
El 11 de junio del mismo año, el organismo sanitario de Naciones Unidas la clasificó como de nivel de alerta seis; es decir, pandemia actualmente en curso que involucra la aparición de brotes comunitarios (ocasionados localmente sin la presencia de una persona infectada proveniente de la región del brote inicial).
Ese nivel de alerta no define la gravedad de la enfermedad producida por el virus, sino su extensión geográfica, lo cual creó mucha confusión en un primer momento.
La tasa de letalidad de la enfermedad que inicialmente fue alta, ha pasado a ser baja al iniciar los tratamientos antivirales, sin embargo la futura evolución del virus es impredecible, como constata la directora general de la OMS , Margaret Chan quien dijo “Puede que en un mes este virus desaparezca, puede que se quede como está o puede que se agrave”. (SG)
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